Hay gente que
ama y gente que
pretende amar. Que desean con todas sus fuerzas querer a alguien, como si así fuesen a sentirse mejor. Pero no se dan cuenta de que
los sentimientos no se provocan, que no basta con buscar desesperadamente a alguien, quien sea, y pretender que entre en tu vida así como así, que te quiera y que le quieras, por el
simple echo de querer querer.
No. No se puede
querer por querer. Es algo
que llega, que no se elige, que no depende de ti. Puedes estar toda tu vida buscando a la persona perfecta, no la encontrarás. Puedes estar toda tu vida tratando de querer a quien sea, tratando de que todo sea ideal, como en una película; pero no será así.
No puedes pretender que todo salgo como tú quieras. No puedes planear las cosas ni tener todo bajo control, no tratándose de sentimientos. No puedes tratar de que todo salga como tú quieres no puedes planear que todo sea especial, pues sin hacer nada, todo es único a su modo.Tampoco puedes vivir obsesionándote con esperar a que sucedan las cosas.
Todo es
mucho más sencillo, cosa que nadie parece ver. ¡Sencillamente tienes que vivir! Es fácil:
lo que tenga que pasar, pasará; si tienes que enamorarte, ya llegará esa persona.
Lo mejor llega sin ni siquiera llamarlo, sin avisar. Y cuando llega
no lo puedes controlar. Por mucho que quieras en ese momento no puedes planear todo, no puedes saber que es para siempre,
nada es seguro, y nada es eterno. Eso precisamente es lo
maravilloso de la situación.
Una vez que lo comprendes dejas de preocuparte, de pensar en cuando llegará en final o de hacerte falsas ilusiones, sencillamente
vives el momento.
Vives cada una de las maravillosas sensaciones que la situación te ofrece, eres feliz, sin preocupaciones, sabes que todo terminará, es lógico, pero te da igual, no piensas en eso, sólo.... vives.