miércoles, 22 de febrero de 2012
Gente pasando.
Imagina la vida como una gran calle. Llena de gente. ¿Qué somos? Somos gente pasando. Vamos de un lugar a otro sin ningún fin. Vivir sería entonces salir de casa y recorrer la calle. Hay algunos que van en coche y llegan al final de la calle muy rápido, muy jóvenes y se estrellan ahí. Otros van en bici disfrutando del día. Otros, sin embargo, van andando deteniéndose para mirar, hablar, jugar saltar para lo que quieran, se meten en otros edificios de camino al final de la calle. Son personas que saben que en esta calle no se puede retroceder y que es mejor caminar despacio para poder disfrutar de todas las tiendas, de toda la compañía de la gente, del sol, del buen tiempo, de todo.Personas que se paran en medio de la calle para pensar, personas que cuando llegan al final de la calle no reprochan nada pues ya conocen muy bien esa calle. Está claro que cuando llegues al final habrá nuevas cosas que no habrás visto pero esas personas, inteligentes personas, se alegran de haber vivido todo lo que han podido, deteniéndose para observar y pensar, deteniéndose para vivir. Porque la vida al fin y al cabo en un viaje. Con su punto de partida y su destino inevitable. Naces para morir. No hay más. Pero eso no puede impedirte disfrutar del camino no? Vive lento, vive bien, vive, feliz, haz lo que quieras, como quieras, con quien quieras VIVE! Recuerda, sólo somos gente pasando, no se puede hacer mal a nadie.
Yo no he cambiado sencillamente me miras distinto.
-Joder, ¡cuánto has cambiado! Antes no eras así.
+ ¿Yo? Lo dudo mucho.
-¿Cómo que no? Tú antes no tenías flequillo, eras castaña clara, tenías el pelo rizado, vestías siempre de negro, estabas un poco más morena y demás.
+También era más bajita, algo he debido crecer desde hace 2 años.
-Pues eso, has cambiado.
+No, que va.
-Cómo que no? Tienes el pelo liso, rojo, con flequillo, ya no vistes tanto de negro, estás más blanca y te maquillas algo más.
+Ya. Pero sigo siendo yo, ¿no? Sigo llamándome Violeta y mis padres siguen siendo los mismos. Sigo teniendo perro y siendo vaga. mis notas siguen igual, y mi voz también. Me gusta el rap, leer y salir, cosa que hago más ahora que no me gusta estar en casa. Sigo viviendo en Zaragoza y mi pueblo sigue siendo Sediles. Sigo soñando por las noches y soñando por el día. Me sigue sin gustar la forma en la que vivimos. Sigo teniendo a mis amigos de siempre (gracias) y a muchos nuevos. sigo sin creer en Dios, en el Karma, ni en cualquier tipo de religión. Sigo siendo como me da la gana y sigo pensando que toda acción tiene su reacción o consecuencia. No creo en el destino, no creo en la mayoría de las cosas.
Ves? sigo siendo la misma chiquilla, tú te refieres a que he cambiado por fuera, y así es, pero por dentro sigue habiendo la misma cosa. Yo no he cambiado sencillamente me miras distinto.
+ ¿Yo? Lo dudo mucho.
-¿Cómo que no? Tú antes no tenías flequillo, eras castaña clara, tenías el pelo rizado, vestías siempre de negro, estabas un poco más morena y demás.
+También era más bajita, algo he debido crecer desde hace 2 años.
-Pues eso, has cambiado.
+No, que va.
-Cómo que no? Tienes el pelo liso, rojo, con flequillo, ya no vistes tanto de negro, estás más blanca y te maquillas algo más.
+Ya. Pero sigo siendo yo, ¿no? Sigo llamándome Violeta y mis padres siguen siendo los mismos. Sigo teniendo perro y siendo vaga. mis notas siguen igual, y mi voz también. Me gusta el rap, leer y salir, cosa que hago más ahora que no me gusta estar en casa. Sigo viviendo en Zaragoza y mi pueblo sigue siendo Sediles. Sigo soñando por las noches y soñando por el día. Me sigue sin gustar la forma en la que vivimos. Sigo teniendo a mis amigos de siempre (gracias) y a muchos nuevos. sigo sin creer en Dios, en el Karma, ni en cualquier tipo de religión. Sigo siendo como me da la gana y sigo pensando que toda acción tiene su reacción o consecuencia. No creo en el destino, no creo en la mayoría de las cosas.
Ves? sigo siendo la misma chiquilla, tú te refieres a que he cambiado por fuera, y así es, pero por dentro sigue habiendo la misma cosa. Yo no he cambiado sencillamente me miras distinto.
¿Qué me apetece?
Pues quiero alejarme, sí, irme de aquí. Ir a mi pueblo irme al monte y empezar a andar sola, bueno, conmigo misma. Quiero tener tiempo de pensar en todo, cosa a cosa. Quiero pensar sin interrupciones ni molestias. Quiero estar sola, sin gente, sin mis padres que sólo me estresan y sin mis amigos, que les quiero mucho pero no ayudan. Quiero evadirme de la realidad 30 minutos, 1 hora qué sé yo, un rato en el que pueda aclararme y sobre todo, calmarme. Quiero, por un sólo momento, no tener responsabilidades, no tener que estudiar, cuidar de mi perro, recoger, obedecer y demás cosas. Quiero estar un rato sin que me digan lo que tengo que hacer, sin que me griten en casa y me juzguen en la calle. Quiero no pensar en nada pero a la vez en todo lo que mi mente quiera. Sentarme en el campo con un bloc de dibujo y dibujar, cualquier cosa. O quizás escribir. Sólo quiero un poco de tiempo para mí. Para mí y mi cabeza, mis ideas, mis pensamientos raros y las típicas preguntas universales: ¿Quiénes somos?, ¿De dónde venimos?, ¿A dónde iremos? y ¿Porqué estamos aquí? Bueno no, quiero apartar esas tres preguntas y pensar que soy quién quiero ser, que vengo de la puta tripa de mi madre, que voy a dónde me lleve el viento, y que estoy aquí para vivir el tiempo que pueda, como quiera, sin complicaciones. Pero bien sé que es imposible, la mente humana es demasiado compleja, y esas respuestas conllevarían sus preguntas: ¿Quién quiero ser? ¿Porque soy así? ¿A dónde me llevará esta vida? ¿Cómo debo vivir? ¿Qué debo hacer? ¿Importo algo? ¿Algo cambiaría si me fuese? ... Quiero, en el momento que se me pasen esas preguntas por la cabeza, coger mis cascos, mi MP4 y escuchar música, sin pensar, ponerme a andar o tirarme en la hierba a esperar. ¿A esperar qué? Qué más da, si tiene que pasar algo ya pasará.
Sólo quiero romper la rutina, una vez.
Sólo quiero romper la rutina, una vez.
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