Decenas de sentimientos que, llegado a cierto punto, no puedes retener más. Entonces tienes ganas de gritar, romper algo, pegar a algo... o llorar. Lágrimas que resbalan por tus mejillas, empapan tu cara y caen, al pecho, al suelo, a donde sea, pero siempre caen. Hay miles de lágrimas, las mías son pesadas, amargas, cargadas de frustración contra todo, o contra mi misma. Son lágrimas que se escapan en contra de mi voluntad cuando ya no puedo más, cuando mi cuerpo ya no aguanta.